domingo 15 de noviembre de 2009

¿Hay dos paises?

Una teoría se debe templar con la realidad
Jawaharlal Nehru (1889-1964)
Líder político hindú

Es indudable que estamos ante dos países. Uno, muy pequeño, que ve enemigos externos. Viven pendiente de una supuesta invasión. Ven fantasmas hasta en la sopa. Otro más terrenal. Los que viven el día a día. Utiliza en Metro que antes fue símbolo de eficiencia y del cual nos sentíamos orgullosos por poseer el mejor de Latinoamérica y uno de los más modernos y pulcros del mundo. Hoy devenido en un transporte precario. Sin aire acondicionado, con retrasos, congestionado y lleno de peligros por la inseguridad y no come cuentos de camino. Ese tiene los pies sobre tierra.

Hay un país que repite, cada día más pequeño, sigue a pie juntillas las chácharas del Presidente Chávez contra el imperio. Hay otro que vive, sufre y se angustia porque le racionan el agua, la electricidad, no le recogen la basura, no puede salir a la calle ni a trabajar porque corre el riesgo de no regresar con vida o al menos atracado. Un país que cierra los ojos ante el despilfarro y la regaladera de nuestros incuantificables recursos provenientes del petróleo y otro que no consigue artículos tan básicos cómo el azúcar, café, leche y si lo logra conseguir tiene que asistir a una inmensa y denigrante cola. Esa parte del país el la inmensa mayoría.

Hay un país que está al borde de la esquizofrenia y paranoia, escuchando la cháchara del Presidente Chávez en el sentido de que Uribe en cualquier momento inicia los bombardeos contra Venezuela. Hay otro país que no entiende como un estado que posee tantas y tantas riquezas, que tiene fama de rico en el mundo, no goce de un sistema de salud medianamente eficiente, una educación de calidad, unas infraestructura deportiva y políticas que puedan corregir tanta ineficiencia, incapacidad y corrupción en servicios tan básicos que requiere la población para mejorar su calidad de vida. Una cosa dice el gobierno y otra la vive la gente. Hay que pisar tierra firme.

Hay un país que escucha y aplaude al Presidente Chávez, cuando afirma que en Estados Unidos hay violencia, que para su felicidad en Cuba no hay hechos de violencia y menos inseguridad. Eso puede ser cierto. Hay otro país aquí, que reacciona y reflexiona. “Mal de muchos consuelo de tontos”. ¿Es ese es nuestro problema? No es que uno sea egoísta y mezquino, pero no seria mejor que nuestro gobierno con Chávez al frente lidere una guerra contra la inseguridad, la ineficiencia, la incompetencia y la corrupción. Resolvamos aquí y no veamos soluciones y problemas de otros. Los venezolanos merecemos vivir mejor.

No hay dudas que estamos ante dos países. Uno rojo rojito que pareciera le llega la electricidad, el agua, la recogen la basura, le arreglan las calles, gozan de seguridad, nunca los han robado, menos le han matado un familiar, va a los hospitales y disfrutan de buenos servicios y gozan de excelentes servicios públicos. ¿Apartheid? Más nunca. Esa realidad la vivimos, sufrimos y padecemos todos. No hay dos países, hay una sola Venezuela que vive la misma tragedia.

Es hora de trabajar por Venezuela. Basta de inventar guerras y enemigos ficticios para intentar ocultar la triste realidad que vive el país. No hay guerra. Es toda una estrategia de cinismo y ejercicios de hipocresía que no resuelven problemas y en la cual ya no cae ningún incauto. Llegó el tiempo del cambio y eso no lo para nadie.
En las elecciones del 2010, con bases y sin bases en Colombia, el pueblo venezolano arranca ese cambio. Es tiempo de trabajar, abandonar la cháchara insulsa, templar la teoría con la realidad y unificar al país en torno a la paz, la eficiencia y la gerencia que nos impulse por el camino del verdadero desarrollo. Lo otro es perder el tiempo y las oportunidades.

sábado 7 de noviembre de 2009

La tarjeta única ¡vida o muerte!

La falla de nuestra época consiste en que sus
hombres no quieren ser útiles sino importantes

Sir Winston Churchill (1874-1965)
Político inglés.
Uníos, uníos o la anarquía os devorará, nos repetía el Libertador. La urgencia de los tiempos que vivimos demanda la unidad de los factores de oposición. La sociedad democrática lo pide a gritos. Las experiencias recientes nos indican que unidos somos invencibles. Las encuestas indican que vivimos un momento estelar que favorece la opción de los sectores democráticos. Los métodos para escoger los candidatos están definidos y sólo hace falta una tarjeta única para lograr la unidad perfecta. La victoria sería de antología.

Hay quienes opinan que presentar una tarjeta única, haría perder la identidad a los partidos. También aducen que una vez pasado el proceso electoral quedarían ilegalizados. Argumentan que habría que recoger firma de nuevo y la guinda del pastel es que hay “lideres” que juran que sus partidos son grandes, fuertes y con una votación cautiva que les garantiza una mayoría avasallante sobre los demás. Relincho de caballo capón. En este momento no hay partidos de oposición grandes ni pequeños. Todos son minipartidos que no llegan al 5% y todos apenas llegan al 12% de las preferencias del electorado. Esa verdad la reflejan todas las encuestas y en las calles el descontento es ruidoso. Estamos obligados a oír. Lo otro es suicidarse en primavera.

Otros piensan que presentar una tarjeta única es concederle la razón a los que juegan a la antipolítica. ¡Falso! Este momento demanda sacrificios. Defendemos las siglas partidistas, perdemos la democracia y la patria. Sacrificamos momentáneamente esas siglas, obtenemos una espectacular victoria, salvamos la democracia, rescatamos la patria para los venezolanos – hoy está entregada a los cubanos – obtenemos una mayoría relevante en la Asamblea Nacional, aplicamos la Constitución Nacional para nombrar unos poderes autónomos e independientes y volvemos al indispensable equilibrio de poderes hoy concentrado autocráticamente en Miraflores. Está clarito. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Una vez que tengamos poderes independientes, autónomos y al servicio de país, todos los mecanismos democráticos se flexibilizan, se facilita la reinscripción de lo todas las organizaciones políticas y lo más importante habrá tiempo para fortalecerlos, relanzarlos y enfrentar con éxito la contienda electoral del 2012. La necesaria unidad es de vida o muerte. Con ella revitalizamos la gran esperanza del pueblo, movilizamos a muchísimos electores abstencionistas y la gente apostará a ganador. Es la formula ganadora. Lo que está a la vista no necesita espejuelos.
Los partidos políticos son los pilares fundamentales de todo sistema democrático. Una verdad irrefutable. Nos presentamos desunidos, perdemos las parlamentarias, defendemos las siglas partidistas, nos presentamos desunidos, terminamos de perder la democracia y entonces ¿Para que servirán los partidos en ausencia de democracia? Vamos a rescatar la democracia primero. Esa es la tarea prioritaria. Es el momento de ser útiles, lo demás vendrá por añadidura. No nos caigamos a embustes. La tarjeta única es de vida o muerte. Para la democracia. Hay que ponerle el oído al pueblo.

lunes 2 de noviembre de 2009

La gran esperanza del pueblo

Es inútil toda polémica si no hay
esperanza de que resulte provechosa

Juan Luís Vives (1492-1540)
Humanista y filósofo español.

La celebración de las elecciones parlamentarias en el año 2010, nos colocan ante la brillante oportunidad de derrotar al régimen chavista, recuperar para el pueblo la Asamblea Nacional, desde ese escenario equilibrar los poderes públicos y allanar el camino para que en el 2012, podamos tener en la Presidencia de la República un nuevo mandatario nacional, que restañe las heridas, supere las divisiones, los odios y convoque a una gran unidad nacional para sacar al país del marasmo e iniquidad en que lo ha hundido Chávez y su logia militar. Es la gran esperanza de la sociedad democrática.

Esa gran esperanza, está en manos de los partidos políticos. La sociedad democrática pide, exige, ruega, suplica e implora la unidad perfecta de los factores opositores dónde puedan tener cabida distinguidas personalidades de la vida nacional y en torno a los cuales puede lograrse un fácil consenso. En lo que respecta a las organizaciones políticas, dónde todo el respira aspira con legítimo derecho. Eso es lógico, razonable, aceptable, natural y no puede ser una hecatombe. Es compleja la situación, pero tiene solución. Hay métodos para escoger los más representativos, legítimos y que estén comprometidos hasta los tuétanos a cumplir responsable, cabal y con integridad la función parlamentaria en beneficio de las grandes mayorías y no estar al servicio de un autócrata como en el presente. El fondo esta claro, la forma tiene que estar expedito para que no se frustre la gran esperanza de un pueblo que aspira la unidad perfecta.

Los problemas por más difícil y complejos, tienen solución, sobre todo si ya hay antecedentes infortunados que no deben repetirse. Los errores de ayer, no justifican los de hoy y mucho menos debemos acentuarlos para comprometer el futuro que se nos presenta extremadamente promisorio. Los pactos cogollericos, que hicieron un daño terrible en el estado Anzoátegui con la concreción de nefasto pacto PAPI – MAMI, es una referencia criminal que no debe reproducirse más nunca. El nepotismo es la desviación más perversa de un sistema democrático y si ella va acompañada por una componenda pública, notoria y comunicacional creyendo que los electores son una manada de estúpidos, los resultados no se hacen esperar. El 23N – 2008 es un ejemplo ilustrativo e impecable de lo que no debe hacerse. El pueblo reaccionó y los resultados reflejan su sabiduría y espíritu levantisco y retrechero. No os equivoquéis.

En nuestro caso particular, creemos que no debe cerrarse ningún método que garantice la unidad en cualquier circuito, localidad o en la conformación de las planchas. Creemos que las direcciones nacionales de los partidos políticos, no pueden secuestrar esa selección y mucho menos reproducir los pactos cogollericos y el nefasto nepotismo. Hay que ponerle el oído al pueblo, cada región tiene sus particularidades, habrá lugares dónde habrá consenso en torno a un liderazgo indiscutible. En otros sitios los candidatos pueden ponerse de acuerdo para respetar los resultados de una encuesta. En el caso dónde no se den las dos anteriores circunstancias, hay que aplicar el método de las primarias. El precandidato que tenga miedo a participar, está derrotado de antemano. ¿Para qué quiere ser candidato? En esas realidades tenemos que entendernos en las regiones, para salir con éxito de este grave compromiso. Un pacto en Caracas de espaldas a la gente es suicida y frustraría una vez más la gran esperanza del pueblo.
En manos de los factores políticos está la suerte del país. Hay que jugar cuadro cerrado en torno a la unidad y el mejor método para escoger los candidatos que garanticen la unidad. La polémica debe ser útil y provechosa para no matar la gran esperanza del pueblo.

domingo 25 de octubre de 2009

El racionamiento elétrico

El primer castigo del culpable es que
jamás será absuelto por su conciencia

Agustín Pedro Justo (1876-1943)
Militar y político argentino.

Hay que predicar con el ejemplo. Para solicitar un sacrificio, hay que sacrificarse. No todos somos derrochadores, como acusa el Presidente indiscriminadamente. En este pobre país rico, el más grande derrochador es el gobierno. La energía que nos niegan con los constantes y prolongados apagones, la empresa CORPOELEC, la derrocha de manera criminal. V.gr., el alumbrado público. Durante todo el santo día, con el sol brillante, abrasador y ardiente, las luminarias de calles y avenidas permanecen encendidas, no todas, la que están en buen estado y uno podría, hasta alegrarse de que no estén todas en buen estado, porque el chorro de energía que se perdería entonces sería de dimensiones incalculables. La entrada a Barcelona, la perimetral de Anaco y la avenida Rotaria de El Tigre, son muestras de un súper botón. ¿Ciegos los del gobierno? Yo te aviso chirulí.

No hay que buscar culpables. Los responsables están en la burocracia parasitaria, irresponsable e insensible que mantiene el gobierno. Ellos y más nadie son los responsables. El ejecutivo no puede sacarse el lazo, tratando de buscar chivos expiatorios. No puede culpar la gobierno anterior, porque los dos últimos gobiernos anteriores son de Chávez, No pueden culpar al imperio, porque Bush y Obama, no le ordenan al Presidente que no invierta en el sistema eléctrico del país y lo haga diligentemente en Bolivia, Nicaragua y Cuba. No pueden culpar a los fenómenos naturales porque entonces confiesan sus imprevisiones. En fin, hay un solo NIÑO responsable. El que nació en Sabaneta y su camarilla de burócratas indolentes.

¿Con qué autoridad moral puede el Presidente exigir sacrificios a la población cuando el gran derrochador de energía es el mismo estado que él dirige? Ante un apagón diurno de racionamiento, uno sale a la calle para refrescarse y a dos cuadras, dónde por suerte hay electricidad, ve las lámparas del alumbrado público encendidas: ¿Por qué no racionan ese chorro de energía eléctrica que de manera criminal se pierde ante lo ojos indolentes de la burocracia oficial y nos alivian la carga? ¿Quién o quienes se benefician de esa brutal omisión? ¿Será que ellos mismos se están saboteando sin percatarse del daño que causan a la colectividad y a la economía del país? No hay dudas que estamos ante un gobierno malo con ganas. Luís Herrera dixit.

No hay cuento que echar. Igual sucede con el suministro de agua potable. Los botes de agua están a la orden del día. En casi todas las calles y avenidas hay un manantial artificial, que por añadidura, también deteriora el asfalto. ¿Quién tiene que aplicar una política preventiva y de inversión en el sector acuífero? ¿Bush, Obama, o Chávez? El único electo por el pueblo venezolano es Chávez, el único que a manejado a discreción más de 980 mil millones de dólares – Todos los dineros presupuestados desde 1811 con don Cristóbal Mendoza, hasta Caldera II en el 1998 – no alcanzan esa fabulosa cifra y nunca antes en la historia republicana habíamos tenido servicios públicos tan depauperados. Gobierno súper rico y pueblo en la más espantosa pobreza. Una verdad del tamaño de una catedral.
El soberano, en el 2012, colocará a Chávez en la oposición como castigo político, pero del castigo que nunca logrará ser absuelto será el de su conciencia. Están cerca las elecciones parlamentarias y de concejales. Un round importante que el pueblo debe aprovechar con creces para pasar un adelanto de la factura. En 2012 cuando se celebren las elecciones presidenciales, llegará el momento de cobrar la factura completa. A la hora de pagar nadie es tramposo y mucho menos con un bravo pueblo hastiado de tanta indolencia, que los espera en la bajadita. Se le fue la luz al pueblo y…a la revolución también.

viernes 16 de octubre de 2009

Culpable: ¿el gobierno anterior?

Cuando juzgas a alguien, no lo
defines a él, te defines a ti mismo

Dr. Wayne Dyer (1940-)
Escritor y conferencista estadounidense.

La política venezolana ha estado signada por la cultura del “Chivo expiatorio” Ningún gobierno asume su responsabilidad, incompetencia, ineficiencia, negligencia, imprevisión y corrupción. ¡No! sus culpas, las descarga sobre el gobierno anterior a los gobiernos anteriores. Con Chávez, se presenta algo curioso. Llegó echándole culpa de todos los males del país a los 40 años de democracia representativa. 8 gobiernos anteriores. En las primeras del cambio, los venezolanos le comieron el cuento. Ahora lleva 11 años en el poder – más de dos períodos de los pasados - y ya, él mismo posee 2 gobiernos anteriores. Nadie le cree la cháchara. Ese discurso se agotó y caducó. Por la boca muere el pez. JVR dixit.

En la espantosa situación que vive Venezuela ante el salvaje deterioro de los servicios públicos, algunos burócratas y al mismísimo Chávez, se les sale – para intentar justificar su imprevisión, negligencia y corrupción – que la culpa es de los gobiernos anteriores ¿De cuales? la historia reciente, registra en su haber 2 gobiernos anteriores presididos por Chávez y su camarilla militar. ¿Escupen para arriba? ¿Ellos mismos se culpan? La verdad, si la cuestión no fuese tan seria, causara hilaridad. No hay excusas, ni argumento valedero que puedan esgrimir. Un sólo responsable de 3 gobiernos. El actual y los 2 anteriores de Chávez y su camarilla militar. No hay que buscar a Dios por los rincones.

Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Luís Herrera fallecieron, Jaime Lusinchi, Carlos Andrés y Caldera, están ancianos y con una salud precaria. Forman parte de la historia. Todos los presupuestos que administraron – más lo de todos los Presidentes desde don Cristóbal Mendoza en 1811 hasta Caldera 2 en 1998 sumados, no alcanzan las cifras mil millonarias de dólares que ha dilapidado irresponsablemente estos 3 gobiernos de Chávez. Más de 980 mil millones de dólares por ingreso petroleros, sin contar lo recaudado por el SENIAT – para mencionar sólo dos fuentes de ingreso al tesoro nacional – y los resultados no pueden ser más calamitosos. Los servicios públicos por el suelo y todavía tienen el tupé de acusar de su negligencia a los anteriores gobiernos, de sus anteriores gobiernos. Perogrullo nos ilustra: nadie puede alegar su torpeza en su propio beneficio. Nemo auditur torpitun nem alegams.

Van 11 años continuos de gobierno dizque revolucionario, más de 980 mil millones de dólares de ingresos petroleros, mayoría aplastante en el Parlamento Nacional, todos los poderes al servicio exclusivo del régimen, los mismos altos funcionarios – sólo los rotan – extraordinario apoyo popular y manejo de los asuntos del estado discrecionalmente. Todo ese torrente de condiciones favorables, bien utilizadas y mejor administradas le hubiesen permitido a Chávez, en sus 3 gobiernos, colocar a Venezuela en la cúspide de los países del tercer mundo con posibilidades de entrar al primero, cómo casi está a punto de lograr nuestro vecino brasilero, pero al final de cuento que será en 2012 el balance es tenebroso. Nada de nada y volvimos a la época de las cavernas alumbrándonos con velas. En las elecciones venideras el soberano, al cual ni nombra ahora en sus chácharas, lo esperan en la bajadita. A la hora de pagar nadie es tramposo.
Esperemos que en enero del 2013, cuando Chávez entregue la banda presidencial, el gobierno que se instale, se ponga a trabajar por el país y evite incursionar en la cultura del “Chivo expiatorio” culpando a los gobiernos anteriores y patinando en su ineficacia y corrupción. El que juzga a los anteriores, termina peor que los juzgados. Veamos hacía adelante. Presente y futuro. Venezuela lo reclama con urgencia. ¿Del gobierno anterior o los anteriores? sólo para no repetir su fracasada y nefasta experiencia. ¡Vale!

viernes 9 de octubre de 2009

La década del fracaso revolucionario

Un hombre nulo es algo terrible; pero hay
otra cosa peor: un hombre anulado

Honorato De Balzac (1799-1850)
Escritor francés.

El gobierno de Chávez, ha “administrado” más de un millón de millones de dólares en esta década revolucionaria. Una cantidad súper fabulosa de dinero. Eso ha ingresado al tesoro nacional solamente por concepto de la venta del petróleo. El monto que ha recaudado el SENIAT, es igualmente monumental. Es tanta la riqueza de la cual ha dispuesto, que la sumatoria de todos los gobiernos de vida republicana, desde don Cristóbal Mendoza en 1811, hasta que culminó su segundo gobierno el Dr. Rafael Caldera en 1998, no alcanza semejante cantidad de dinero. Una guará, diría un Barquisimetano.

Entendemos perfectamente que esa sola fabulosa riqueza, no basta por sí sola para desarrollar el país, modernizarlo, reducir la pobreza, y mejorar la calidad de vida en todos los órdenes, especialmente en materia de educación, salud, deporte, productividad, vivienda, vialidad, seguridad e inflación, pero es importante. Obviamente, también se requiere llevar al gobierno, lo mejores talentos, diseñar, planificar y aplicar políticas públicas consensuadas con todos los sectores de la vida nacional, profundizar la descentralización, fortalecer los gobiernos locales, regionales y gobernar sin sectarismos, con austeridad, decencia, eficiencia y para los venezolanos primero. Es un abecé para el éxito, no del gobierno sino del país entero. Eso es lo patriótico.

Esta revolución, ha colocado en manos de una camarilla militar y uno que otro civil cuyas únicas virtudes es el servilismo, toda esa fabulosa riqueza. Llevamos más de una década de robo, regaladera y relajo. La situación en la cual encontraron al país – era mala, nadie lo oculta – pero ha empeorado a niveles insoportables. No hay, ni existe intención de cambiar, el gobierno gira sobre su eje de incompetencia, corrupción y despilfarro. El alto gobierno es rotado y reciclado sin abrirse a otras capacidades, mentalidades y concepciones que indiquen un propósito de enmienda para mejorar las políticas públicas. Más de lo mismo y peor.

Hay que ver, la oportunidad que ha echado por la borda esta mal llamada revolución. La salud pública está en terapia intensiva. La infraestructura educativa, deportiva y cultural está por el suelo, las políticas sociales, educativas y asistencialistas, entraron en una espantosa crisis. El deterioro de los servicios públicos es de tronío, la electricidad con sus constantes y abruptas interrupciones nos priva además del servicio de agua, televisión por cable, Internet, cajeros electrónicos, crea caos vehicular y nos coloca a merced del hampa desbordada, otro grave problema que diezma la población. Gobierno rico, potentado dispendioso, manirroto y pueblo pobre en un estado inmenso de necesidad. ¡Una barbaridad! Increíble, pero cierto.
No todo está perdido, en el 2010 habrá elecciones para el Parlamento Nacional y los Concejos Municipales. Al gobierno se le agotó el discurso, la cháchara antiimperialista, nacionalista y socialista caducó. No tienen excusas. Perderán la mayoría en ambos escenarios. El soberano busca renovar la esperanza. Esta revolución pertenece al pasado más nefasto de la historia patria y su comandante está anulado a la vista y oído de la opinión pública. El monumental fracaso en esta década revolucionaria, los condena a una espectacular derrota en diciembre del 2012. No hay una pizca de dudas.

sábado 3 de octubre de 2009

Las Elecciones Petroleras

No fue Filipo, sino el oro de Filipo,
quien tomó las ciudades de Grecia

Plutarco (46-125)
Biógrafo y ensayista griego.

Luego del genocidio laboral a finales del 2002, la revolución proclamó que la industria petrolera ¡Al fin! era roja rojita. Fueron echados los pitiyanquis, los oligarcas, los infiltrados de la CIA, los escuálidos y todos los contrarrevolucionarios. El 21 de enero del presente año, se venció el contrato colectivo de los trabajadores. Los líderes solicitaron la celebración de las elecciones para elegir los nuevos miembros de la federación que los agrupa y legitimar, mediante el voto universal, directo y secreto sus autoridades. ¡Albricias! llegaba la hora de la verdad.

En ese momento, algo sospechó el gobierno. El Presidente de la estatal petrolera, inició una campaña de intimidación, de terror y abuso de autoridad. “No me reúno con trabajadores que no apoyen la Presidente Chávez” ¿Y no eran todos rojos rojitos, los patriotas que en el 2002, habían rescatado de manos del imperio el control de PDVSA? ¿Quién o quienes se habían infiltrado? Hubo 8 suspensiones de las elecciones, pero como a la hora de pagar nadie es tramposo, les llegó la hora de verdad.

La semana que concluyó, previa todas las medidas de seguridad, control del CNE, maquinitas, capta huellas y abultamiento de nóminas, grosero ventajismo, compra de conciencia, intimidación, terrorismo, amenazas de despidos, compaña abusiva y ultradispendiosa, como lo denunciaron los trabajadores petroleros, ¿Todos rojos rojitos? Se celebró el acto electoral. Vencieron los rojos rojitos, pero no convencieron. ¿Victoria pirrica? ¿Victoria de mier..? El comandante la calificará, pero lo que es innegable fue que, hubo sorpresas. El 46% de los trabajadores abrieron un boquete al mapa rojo. Esa realidad es incuestionable y reflejo que a la hora de verdad, no todo lo que brillaba era oro.

Nadie puede hacerse el loco ante esa espectacular realidad. El segundo cargo de la federación y otros no menos importantes fueron obtenidos por los ¿Infiltrados? ¿Contrarrevolucionarios? “Vamos a seguir luchando por el contrato, por la salud y la estabilidad laboral” proclamaron. El ganador, no se sintió ganador, “Ganó el comandante Chávez” o sea, en las elecciones de los trabajadores, ganó el patrón. Ese sector indiscutiblemente, entregó su capacidad de lucha y lo que le ordene el patrón es santa palabra. Entregaron la dignidad, en la hora de la verdad.

Los rojos rojitos, celebran tímidamente el triunfo. Algo pasó. El mapa de la industria petrolera no es totalmente rojo rojito, como lo proclama y asegura el patrón. Hay un 46%, que no es nítido rojo rojito. Salvo que los patrones sufran de daltonismo, podrán continuar asegurando que todos los trabajadores de PDVSA son rojos rojitos. Hay un gran sector que no se arrodilla y prende los motores de las luchas reivindicativas. ¿Se reunirá el Presidente de PDVSA con ellos o sólo con los rojos rojitos? Amanecerá y veremos. Estamos en la hora de la verdad.

La sociedad democrática debe evaluar muy bien esos resultados. Los trabajadores petroleros, divididos obtuvieron un 46% ¿y si se hubiesen presentados unidos? Obviamente otro gallo contaría. Hay que verse en ese espejo. En la calle el boquete que presentan los rojos rojitos es más amplio. En la petrolera, ganó el oro del patrón, en las calles de Venezuela, ese oro no tomará la conciencia del pueblo digno y democrático. Ya está llegando la hora de la verdad.
“Uníos, uníos o la anarquía os devorará”, nos repetía el Libertador y la sociedad democrática, lo reclama con mucha fuerza. En las elecciones para concejales y parlamentarias nacionales del 2010, llegará la hora de la verdad. Nadie experimenta en cabeza ajena, pero…